Electro-smog (niebla eléctrica), una pandemia invisible

Después de una jornada laboral, usted vuelve a su casa y se dispone a ‘relajarse’ empleando sus ‘gadgets’ o dispositivos electrónicos (ver la
tele, contestar el correo electrónico, hablar por teléfono…).
Su cuerpo se va ‘cargando’ de radiación electromagnética, que se suma a la que adquirió en su puesto de trabajo. Llegado el momento, usted
se va a dormir: unos días duerme, otros no, o se despierta súbitamente a horas intempestivas. Usted lo achaca al estrés, fatiga y sobre-carga
mental. Su psiquiatra también. Es probable que el diagnóstico sea acertado. También es posible que su problema sea meramente físico,
derivado de que vive usted –por supuesto, sin saberlo- en una ‘cloaca’ CEM (abreviatura de campos electromagnéticos). La polución electromagnética,
o electrosmog, está mermando su calidad de vida, como si viviera en una cloaca real del subsuelo urbano.

Su problema lo padecen otros millares de ciudadanos que, como usted, consultan con el neumólogo (¿podría ser apnea del sueño?), consultan con el psiquiatra (¿podría ser estrés crónico?).Podrían ser muchas las causas, incluyendo las apneas y los síndromes de estrés. Lo que no sospechamos ni remotamente es que la causa principal de nuestros múltiples desarreglos está en nuestra propia casa, en nuestros aparatejos, mis Wi-Fi’s, los Wi-Fi’s de los vecinos… nuestros generadores domésticos de micro-ondas y electricidad sucia, que han convertido nuestras casas en edificios tan enfermos como tóxicos, cargados de energía radiante. Es decir, en una ‘cloaca’ CEM. Para colmo de males, la exposición es sensibilizante (efecto alérgico). Esto quiere decir que, una vez que su cuerpo ha generado un mecanismo de defensa (reacción alérgica), lo seguirá haciendo cada vez que se vea expuesto al alérgeno (elemento desencadenante). En pocas palabras, no se puede ‘cohabitar’ con el electrosmog cuando se ha desarrollado una alergia al mismo, del mismo modo que los alérgicos a los gatos, viven lejos de estos felinos. Viviendo en una ‘cloaca’ electromagnética Cuando vemos la contaminación tangible huimos de ella. En cambio, permanecemos inermes ante la electro-niebla que habita.

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